Monday, June 12, 2006

Hasta siempre, Hugo

Juan, Hugo y Ana, cuando todo era felicidad.

"Accidentes así se pueden haber evitado", afirmó Ángel con el rostro compungido, "ya no somos unos muchachos". En silencio, Barbie miraba con los ojos hinchados el pavimento lleno de colillas de la Sala de Velación 1. Los abrazos y las condolencias fueron primero para ella: Hugo, su Hugo, había fallecido y tendría que resignarse a la idea de continuar su vida sin él. Josuá, quien lo encontró muerto en su casa, estaba sentado en el suelo, inconsolable. El amigo de siempre, el pana de toda la vida, había dejado de existir y con él se llevó un millar de recuerdos, que se juntaron entre suspiros, abrazos y lamentos entre todos los amigos que lo acompañamos en el último adiós. "¿Por qué solo nos juntamos cuando alguien se muere?", expresó con tristeza Benjie, y todos asentimos frente a esa triste realidad. De a poco fueron llegando más personas, que aunque haya sido solo un momento, una chupa, una fiesta o una reunión, compartieron con Hugo, nuestro querido 'Tortupunk', ahora expuesto delante de un altar sin la sonrisa con la que siempre nos recibía. Se ha ido el amigo, el hijo, el hermano, y detrás de sí deja una serie de preguntas que quedarán sin respuesta, pero desde algún lugar alejado de esta realidad convulsa estará presente en el corazón de todos nosotros, los que lo conocimos y lo quisimos. Hasta siempre Hugo, descansa en paz.

Tuesday, June 06, 2006

"Marca mi número...es el 666"


06/06/06: No sé porqué amanecí con una picazón terrible en la nuca...

Thursday, May 25, 2006

Las fotos, ché...

Lo prometido es deuda: Las fotos del vuelo de la Estrella por Buenos Aires. No están todas las que son ni son todas las que están pero igual... Enjoy!

Clara, de Argentina, y Claudia, de Colombia, en el C.C. Borges

Phillipe, el italiano máster en enrolar, tomando el tradicional mate.

Los dos synth-players de Ultratango

Violinista de Ultratango en acción.

"Perseguiré los rastros de este afán, como busca el agua a la sed, la estela de tu perfume". Bandoneón típico argentino en plena interpretación.

Mi mesa en el Smoke Bar del aeropuerto de Lima.

El salón del Hotel Marriott de Buenos Aires, luego de la gran fiesta.

Luminarias trip del Smoke Bar.

Una 'mina' parada afuera del Kilkenny, un 'pub' irlandés increíble.

Frescos pintados a mano en el cielo raso de Galerías Pacífico, un edificio histórico convertido en centro comercial y cultural.

Pabellón de la Feria del Libro, el paraíso de la literatura.

Otro pabellón de la Feria del Libro

Cúpula del Centro Cultural Borges, sede del Festival Iberoamericano de Publicidad

Thursday, May 18, 2006

Exijo una explicación... pues aquí está

El viaje a Buenos Aires había resultado espectacular. Luego de un periplo tranquilo y sin mayores contratiempos, la Estrella arribó a la capital argentina y sus tripulantes se regodearon en el descubrimiento de esas tierras lejanas. Navegando por una súper-highway perfecta, sin agujeros negros ni asteroides de ningún tipo, arribamos al centro de la ciudad desde Ezeiza, una de las ciudades aledañas que componen el Gran Buenos Aires. Calles largas y desiertas (bordeaban las 04h30) en una ciudad luminosa como estrella fugaz, y que pese a ser lunes de madrugada seguía en pie como dispuesta a no dar tregua al sueño. Inspirado con esa sensación, dejamos a unos compañeros de vuelo en su estación de reposo y entablé animada tertulia con el guía espacial que dirigiría a la Estrella hacia la suya. Habiendo recibiendo información urbana vital para el desempeño del periplo (como por ejemplo, dónde comer los mejores choripanes y qué zonas evitar para no ser asaltado), arribé al Hotel Concorde. No le hacía mucho honor a su nombre en cuanto a la rapidez con que me hicieron el chequeo previo, mientras yo me cabeceaba en frente del mostrador. La estación de reposo más bien pequeña para el tamaño de la Estrella, y el camarote de descanso me quedó debiendo por lo menos unos 20 centímetros, por lo que tocó adoptar posición fetal para dormir.

El mismo día a las 12h00, ya recuperado del ‘jet-lag’, procedí a encontrarme con mi contacto en Buenos Aires, una amiga que estudia cine allá y que es súper trip. Tenía que salir estafado por un taxista, y fue la primera vez que tomaba uno de ellos: pagué $12 por una carrera de 12 pesos (3 pesos = $1, saquen el cálculo), pero si no me pasaba no había viaje, la verdad. Ya en el departamento de mi amiga me recibieron con una deliciosa torta helada de dulce de leche, bizcocho y mucha, pero mucha ‘ganja’. Conocí a los habitantes del lugar, un italiano con una cara de chiflado única y con una habilidad igualmente única para enrolar cigarros (u otras hierbas); un quiteño que sufre de bipolaridad (hasta ahora no comprendí su estado mental, pero no me cayó mal), una colombiana calladita pero simpática y luego llegaría una argentina jovencita que me acolitaría en el festival publicitario que tenía que cubrir periodísticamente.

Me recibieron también unas espectaculares botellas de cerveza Brahma, Quilmes y Isenbeck de tamaño litro, tapa rosca, que las convertí en mis “personales” y me hicieron tortear de golpe. Eso, más el atracón de torta ‘ganja’, me puso en buena órbita para ser mi primer día en Buenos Aires. En la noche tuve un brindis de inauguración del Festival (al que obviamente fui con un chuchaqui demoledor), pero igual comí y bebí de todo lo que ofrecieron. Animaba el evento una banda de tecno-tango que yo inmediatamente vinculé con Bajo Fondo Tango Club, pero ni yo ni mi compañera los reconocíamos. Al final de su show nos acercamos envalentonados con las bielas y les preguntamos, pero en realidad eran ‘Ultratango’ y se ofendieron cuando los confundí con Bajo Fondo. Sin embargo, se hicieron los locos y se nos unieron en una animada francachela. Bebí de más, y todos sabemos lo que eso significa: conversaciones con personajes desconocidos, cambio de nacionalidad (una señora me invitó a su sinagoga al nombrarme judío, y otro me habló de conflictos terroristas al llamarme libanés), mi irresistible cleptomanía (tengo 4 ceniceros y dos porta-trípticos del hotel), y mi ‘caretuquez’ con el tema de las sustancias. Nos fuimos a otro bar, no entramos, bebí Isenbeck en la calle con desconocidos, fuimos a otro bar, salí tropezándome y terminé en un taxi que llegó milagrosamente a la dirección que le di balbuceando.

Día siguiente, chuchaqui doble en las rocas. Ya tocaba trabajar, así que desayuné temprano dos jarras y media de jugo de naranja y cereales con leche. Luego acudí somnoliento al Centro Cultural Borges, lugar donde se realizaría el evento en su mayoría, y me perdí invariablemente, pero llegando a lugares turísticos como la Casa Rosada (la están repintando de rosadito niña), un banco que no sé cómo se llama pero es muy viejo, la famosa calle Corrientes, la aún más famosa calle Florida, y dando vueltas y vueltas llegué al Borges. El evento aburrido, así que la Estrella no los va a agobiar con los detalles de los días consiguientes, porque todos giraron en torno al Festival publicitario. Lo destacado fue la visita a la Feria del Libro, el evento literario más impresionante al que haya asistido jamás (no he asistido a muchos, creo que a ninguno, pero fue impactante), con libros para todos los gustos y nacionalidades y verdaderas joyas de la literatura que jamás pensé encontrar. Luego, las farras eran en torno al festival este, y no valen la pena porque eran siempre lo mismo: gente fachosa de muchos lugares peleándose por un vaso de trago en una atestada barra y nada más. La última sí fue espectacular, el viernes en la discoteca Mint, un sitio imperdible para todo raver que visite Buenos Aires. Tres DJ’s en las mesas, sonidos espectaculares, un espacio enorme y adecuado para un trip excelente… lo malo fue que no aceptaban dólares, y don Huevas no cargaba (literalmente) ni un peso. Así, sin poder beber, las ganas de diversión murieron de a poco y terminé en mi hotel a las 03h00 con un cabreo y una pica del tamaño del Obelisco.

El último día caminé como peregrino y recorrí de cabo a rabo toda la feria artesanal de Recoleta (imperdible, me encontré ‘parcheros’ que conocían Quito, Cuenca, Guayaquil y Montañita), toda los ‘outlets’ o lugares de ropa barata como la Bond Street, el lugar más trip donde comprar ropa, parafernalia psicodélica, pósters, pipas, rolling-papers, tatuajes, gafas, encendedores, de todo; luego deambulé sin rumbo por toda la Corrientes, para morir en el enorme Obelisco que me daba la despedida, mientras pugnaba por cargar todas las compras realizadas. Mis últimas cervezas y mi primer mate (irónico) en casa de mi amiga, la triste despedida y el chuchaqui mientras hacía lo más odioso de todos los viajes: el arreglar las maletas. A las 04h00 me recogió una van que me despidió de esa maravillosa ciudad, a la que prometí volver como un marino a su mujer en puerto.

Y… ni bien la Estrella llegó a Guayaquil, dos catástrofes: pagando los $11.20 que cobra TV Cable por los partidos de fútbol, contrato el Clásico en que se armó el cojeculo fenomenal y que fue paralizado al minuto 56, y luego, al bajar a ver unas chelas para pasar el trago amargo, sufro un resbalón que me propinó un terrible golpe en la espalda baja, afectándome el coxis y el motivo por el cual la Estrella interrumpió abruptamente sus normales emisiones. Ahora sí, todo queda explicado…

Keep Trip.

P.D.: Esperen fotos próximamente.

Wednesday, May 10, 2006

En el vórtice de un agujero negro...

Mis estimados y estimadas, haciendo uso de una arriesgada maniobra evasiva, la Estrella logró finalmente ser expelida del confuso y psicodélico agujero negro donde se encontraba. Lastimosamente, el reactor trasero de la maquinaria se vio seriamente afectado por una colisión imprevista contra un asteroide espacial; esto ha motivado la sentida ausencia de su servidor, quien debate en el Taller Galáctico de Hormidas, transa precios, consulta baratijas y anuncia descuentos para reparar en su totalidad a la Estrella y ponerla nuevamente en circulación. Mis sentidas disculpas a los queridos Visitantes, pero como decía Porky: "Pronto volveremos con...más diversiones".
Sigan mirando al Cielo, no teman que los cague un pájaro, je.
Keep Trip

Friday, April 21, 2006

"Buenos Aires se ve tan susceptible"


"Me verás volar por la Ciudad de la Furia, donde nadie sabe de mí y yo soy parte de todos". Soda Stereo, Buenos Aires, Argentina.

La Estrella alista sus motores, fuselaje y tripulantes para la que quizás sea su mayor travesía: Descubrir el Trip latente y frenético de la ciudad de Diego, Charly, Hernán (Cattaneo, no Crespo) y el Sr. Gardel, Buenos Aires.

Fecha de lanzamiento: Domingo 23, 18h00.

Fecha de alunizaje: Lunes 24, 03h10.

¿Qué sorpresas depara a la Estrella la ciudad más cosmopolita de América Latina? Uds. las descubrirán solo aquí, donde su amable servidor les informará de los detalles del viaje y sus experiencias de Trip. Espérenlos.

Keep Trip.

Diseño e imagen: Daniel Ampudia.

Wednesday, April 19, 2006

"Si es bueno lo descontinúan"

Todos conocemos a Mr. Murphy, el caballero que promulgó una máxima en teoría pesimista, pero que ha encontrado variantes en las mil y una situaciones que acontecen en la vida de toda persona. "Si algo puede salir mal, saldrá mal", dijo Murphy, y a raíz del descubrimiento de este factor, decenas, o mejor dicho, cientos de otros "filósofos del absurdo" lanzaron sus propias leyes para cualquier actividad, desde jugar al golf hasta combatir en una guerra nuclear. El mercado, ese hábitat inconmensurable de actividades compra-venta, consumidores y consumidos, productos y competencias, ofertas y demandas, ha sido la luz que vieron muchos de estos pensadores para formular sus hipótesis. Herschiser apuntó que "Nada de lo que se anuncia como NUEVO lo es" y "Todo lo que se anuncia como NUEVO es más caro", mientras que Heinsenberg postuló que "Podrá saber hacia donde se dirige el mercado, pero no hay forma de saber que dirección tomará después de invertir".

Muchas de estas teorías podrían sonar hilarantes, pero son verdades de una contundencia tal, que más de una persona (o empresario, en este caso) juraría que su negocio está inmerso en el vórtice de una de las "Leyes de Murphy". A mí, en lo particular, me encanta leerlas, puesto que he encontrado varias hipótesis que van muy de acuerdo con mi talante. Pero hay una, que leyéndola hace pocos días, puso a trabajar a mis neuronas en otra actividad que no era tratar de resucitar a sus compañeras caídas:

"Si es bueno lo descontinúan" (Ley de Herblock)

Uno podría pensar "¿cómo diablos sacan del mercado un producto bueno?". Pero pasa, sí, y a continuación adjunto una brevísima lista de marcas que desaparecieron pese a contar con la aprobación del público objetivo minúsculo que es mi hogar. Espero reforzarla con sus opiniones, acerca de la maldita injusticia que hizo que tal yogur o tal cola de su preferencia haya sido removida de las perchas sin dejar rastros.

- McDougal Miel y Maní: Afrontémoslo: McDougal perdió una enorme porción de mercado con la llegada de Kellogg's y Post, entre otras marcas de cereal, pero durante su época de bonanza era la líder del desayuno en el país. Durante estos años, en los que yo cursaba mis estudios primarios, existían varias presentaciones en cajas grandes de enormes letras de colores: arroz crocante de vainilla, de fresa y chocolate; y hojuelas de maíz solas, azucaradas y achocolatadas. Pero en este último escaño es donde tuvieron el que, pienso yo, fue su mayor 'hit': las hojuelas bañadas en miel con trocitos de maní. Era una delicia que disputábamos con mis hermanos mayores, y que indefectiblemente se terminaba la mañana siguiente (sino en la misma noche) en que mis padres traían las compras del supermercado. No podría saber qué pasó en la compañía, si la gente que probó el cereal en los 'focus-groups' tenía un paladar más fino que el nuestro o qué mismo, pero el McDougal Miel y Maní se encuentra ahora muy posiblemente donde están los Restrepo.

- Crecs sabor a Limón y Pollo: ¡Papas sabor a pollo! Sí, en alguna época de la vida, las viejas y desaparecidas Crecs venían en una amplia gama de 'sabores', incluidos el del limón y pollo (por separado, claro). Para los que no recuerdan esta marca, fue la antecesora de las Lay's rizadas y con canalitos, y eran más parecidas a las 'Artesanas' o a esas aún más deliciosas papitas sin marca que venden en los quioscos callejeros. Y sabían a pollo...bueno, no como comerse un pollo, pero algo de sabor tenía. Las de limón las rescató Lay's hace poco, pero ya no son tan buenas.

- Signal-2: Hasta ahora tengo pegado en la puerta del armario una 'batiseñal' que venía en los cartones de la crema dental Signal-2. El volantín plástico de Batman sí desapareció hace más de lo que me puedo acordar, pero lo que sí sigue presente es el sabor y la forma de esta pasta de dientes, con rayitas rojas y azules tipo Aquafresh, pero era tan buena que hacía que me lave los dientes unas 7 veces al día. Las de ahora no logran esa motivación ni cagando...

- Brahma Guaraná: No, no se trata de la cerveza más deliciosa del país (lo siento, soy un fan confeso de Brahma y no puedo evitarlo), sino de una popular bebida gaseosa brasileña llamada 'Guaraná', hecha con una fruta de la Amazonia, y que llevaba la misma marca de la cerveza. En Guayaquil, por lo menos, no era muy popular pero sí lo era en Machala, la ciudad donde pasé una buena parte de mi niñez. Siempre recordaré cuando veía maravillado como mi viejo me pedía un jarro bielero para servirme la Guaraná, de color idéntico a la cerveza y con una espuma similar en el tope. Eso creo que marcó mi afición posterior por la marca, aunque el producto ya no era el mismo.

- Perugina: Maldita sea la hora en que desapareció Perugina, llevándose consigo los chocolates y caramelos más deliciosos que alguna vez se vendieron en este país. Mi abuelo solía regalarme esos bombones en forma de trapecio, cubiertos con un papel aluminio verde y decorados con la figura de un caballito, los cuales yo engullía sin dilaciones. Fui fanático también de los 'Hollejos', ya que me encantan los caramelos cítricos, y estos tenían formas de gajos (de ahí su nombre) de naranja, mandarina y toronja. De tanto que los comía me rasgaba el paladar hasta sangrar, pero eran impresionantemente ricos. Además sacaron una línea especial de chocolates y caramelos para la primera parte de Batman, y alcancé a comer tantos que me gané un Batimóvil de plástico.

Vaya tiempos, he recordado mil sabores y olores en un parpadeo. Qué lástima que las palabras de Herblock hayan sido una triste realidad con estos productos. ¿Qué otros conocen ustedes?